Para revalorizar la traducción, hay que revalorizar primero el valor de la lengua. Escribir correctamente es un bien cada vez menos preciado, tanto en el ámbito académico y empresarial como en el mediático. El nivel lingüístico en prensa y televisión tiende hacia la mediocridad e incluso hacia la incorrección. Las malas traducciones, hechas por hombres o por máquinas, inundan las páginas de internet, las interfaces, la publicidad, el software y los manuales de los aparatos que nos rodean. Así, es difícil que alguien sepa apreciar el valor y el precio de una traducción de calidad.

Total, se entiende igual… (I)

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